Semana 4:
Al finalizar esta semana, tu bebé tiene un poco más de movimiento en su cabeza. Si se encuentra boca abajo, incluso, tratará de levantarla.
Sus movimientos no son del todo fluidos.
En este momento es cuando tu bebé comienza a desarrollar sus hábitos para comer y dormir.
Semana 5:
Su carácter es más definido, seguro te recordará al tuyo o al de tu pareja.
Mímalo, los abrazos, besos y caricias ayudarán a su autoestima.
Puede sostener su cabeza durante unos instantes.
Empieza a rodar cuando lo coloques en la cama o en su cuna.
Se le dificulta mantenerse sentado y arquea su espalda.
Ha dejado de ver borroso.
Analizará los los rasgos de tu cara.
Te reconoce y mueve con emoción su cuerpo: sacude manos y piernas.
Empieza a descubrir que tiene su propio cuerpo.
Semana 6:
Sus movimientos comienzan a ser menos bruscos, ya no son tan notorios los temblores que caracterizan a un recién nacido y sigue con la mirada algunos movimientos tuyos.
El cambio más notorio es cuando comienza a emitir sonidos para expresar cómo se siente. Es importante que trates de responder a estos sonidos, pues a él le gusta escucharte aunque estés lejos.