Tienes que darle a tu bebé espacio para que pueda ejercitarse estirando sus brazos y piernas. Puedes ponerlo en un lugar amplio donde no corra el riesgo de caerse; de esta manera comenzará a fortalecer sus músculos cuando se halle boca abajo y notarás su esfuerzo de empuje con las piernas, es así como se inician sus movimientos autónomos.
Ahora sujetara las cosas de manera voluntaria, comenzará a interesarse por su entorno, tocará su ropa y las sabanas a manera de exploración.
Háblale mucho para que le ayudes a desarrollar el oído y pueda identificar el ritmo que debe tener el lenguaje; leerle algo variando tu tono de voz, incrementarás su atención.
Procura que libros que elijas, sean adecuados para bebés: de cartón y con colores muy vivos, para darle oportunidad de tocarlos y mantener más tiempo su atención.
Sus articulaciones son más flexibles, ya junta sus manos y estira sus dedos. Su sueño es más prolongado por las noches. Sonríe con gran facilidad a quién se les acerca y es como una esponja, su cerebro está en pleno desarrollo y sus sentidos -oído, lenguaje y olfato- se vuelven más sensibles.