Semana 7:
Los ojos se han desplazado al frente de la cara y comienzan a formarse los párpados, la lengua y el paladar.
Continúan desarrollándose las extremidades y empiezan a verse los dedos de los pies.
El cerebro continúa creciendo y la cabeza es más grande ahora. Ya se han formado los dos hemisferios cerebrales y aparecen las fosas nasales.
El corazón deja de ser tan primitivo y los pulmones cuentan con un bronquio primario en formación de lo que será el sistema respiratorio.
Los intestinos ya están más definidos.
Al finalizar esta semana tu bebé medirá aproximadamente 8 milímetros.
Comenzarás a sentir una sensación de hinchazón en el abdomen.
El aumento de la progesterona puede producir dolores de cabeza, tu sistema digestivo se afecta por tu embarazo, puede producir estreñimiento.
Debes de realizarte un control de tu presión arterial para saber si existen posibilidades de desarrollar preclampsia.
Semana 8:
Se aprecian orejas, párpados, nariz y labio superior.
Las extremidades se aprecian de manera más clara y el cuerpo se ha alargado.
Tu bebé ya mide aproximadamente dos centímetros y depende totalmente del cordón umbilical para alimentarse.
Ahora su sistema respiratorio ha evolucionado y cuenta con un árbol bronquial con múltiples bronquiolos.
Se aprecia el esqueleto a través de una piel traslúcida.
El esqueleto no está formado por huesos, sino por cartílagos suaves que forman la estructura ósea.
Debido a este crecimiento, puedes sentir algunos dolores en el bajo vientre parecidos a dolores menstruales.
Los demás síntomas continuarán mostrándose, siempre dependiendo de cada mujer.
Se recomienda a partir de este momento realizar visitas al ginecólogo cada cuatro semanas.
Semana 9:
Mide aproximadamente 3 centímetros.
La boca ya está bien definida, incluso ya la abre.
Se observa una protuberancia denominada tubérculo genital que dará lugar al sexo del bebé.
Se aprecian los dedos y las muñecas; las piernas se notan, pero aún son muy cortas, contrario a los brazos, los cuales en pocas semanas llegarán a su tamaño final proporcional.
Comienza a formarse la orina que se va eliminando en el líquido amniótico, drenado gracias a la circulación sanguínea de tu cuerpo para su desecho final.
Por fin comienza a notarse el embarazo debido al aumento de la cintura y comienzan dolores pélvicos debido al crecimiento uterino.
Aumentará tu volumen de sangre para cumplir la demanda fetal.